sábado, 6 de julio de 2013

KAFALA-2


No hace mucho tiempo, en la entrada de Kafala, os conté la historia de una valiente.

Pues esa valiente y yo queremos compartir con vosotros que por fin, ya están juntos madre e hijo. Seguro que no se enfada si reproduzco parte del correo que he recibido esta mañana.

"El día 4 por la tarde me pude traer al pequeño a mi casa de Rabat. Mucha alegria.

Estamos de adaptación. Él desorientado y yo también desorientada.

Cuando me miran esos ojos negros, ahora me entra miedo.

Le estoy viendo dormir y me parto de risa. Compartimos una cama de 1.35 y se le queda pequeña. Aqui me teneis, en el suelo, mientras él da vueltas por la cama, dormido y riéndose a carcajadas.

Sólo queda volver a casa y tener tiempo para que el corazón se me abra en esta nueva circunstancia. Desde que hemos salido del orfanato me llama mamá cada cinco minutos; y algo dentro de mi se encoje.

El niño sigue riendo, mientras gira y gira por la cama como si fuera una plaza de toros. Señoras, señores, me da que esto va por ustedes!!!"

Querida amiga, volviste a aprobar, y con nota.

viernes, 5 de julio de 2013

HAY QUE ATREVERSE


Los cambios asustan, nos hacen sentir incómodos, perdemos la seguridad que nos proporciona la rutina y no nos damos cuenta que es eso lo que debería de hacernos sentir inseguros.

Cuando a los niños les cambian de compañero de mesa en clase les importa poco, preferiríanestar con su amigo preferido pero se sienten a gusto con el nuevo.

Y es que lo nuevo, que a veces es lo antiguo que vuelve, nos proporciona ese soplo de aire fresco que tanto necesitamos sin que tenga por que ahogarnos. Es importante valorar el día, el momento, el instante, ese que no va a volver. Y es que lo decimos muchas veces,hay que aprovechar el tiempo… pero os dais cuenta que luego no lo hacemos?. Nos sumergimos en los trabajos, en los compromisos, en las familias, y nos olvidamos de nosotros mismos y nos damos cuenta tarde de que efectivamente ese instante en el quepodías haber disfrutado del silencio de un apacible paseo, ese instante en el que deberías de haber sonreído recordando algo, ese instante en el que podrías haber suspirado de placer, lo has dejado escapar. Y cuando te das cuenta quizá ya sea tarde, quizá esa rutina te haya atrapado tanto que no te sientas con fuerzas de luchar contra ella y será entonces cuando te des cuenta, de verdad, de que todos esos instantes ya no volverán.

Busquémonos, pero con la firme intención de encontrarnos. Que no nos valga “el no puedo”. Siempre se puede, es más, siempre se debe. Nadie dijo que vivir fuera fácil, nadie dijo que enfrentarnos a nuestros miedos, a nosotros mismos fuera fácil. Nadie nos enseñó a querer vivir con mayúsculas. Es cierto que los niños no traen un manual de instrucciones cuando nacen, por lo que los adultos tampoco lo tenemos. Pero sí nuestra experiencia, que nos sirva para algo. Ese libro que vamos escribiendo día a día es nuestro manual, tiene que estar siempre presente, tiene siempre que importarnos, tenemos que seguir escribiendo en él. Y tenemos que seguir escribiendo en él, sobre nosotros mismos y no siempre sobre los demás.

Sólo mirándonos al espejo y hablándonos,podemos seguir evolucionando. Solo cara a cara y viendo brotar nuestras lágrimas podemos seguir queriendo vivir esos instantes.

Solo queriéndonos a nosotros mismos, queridos, podremos querer a los demás y esto no es una frase sin más o al menos no debería de serlo.

Buda decía que hay que pararse y ver. Yo lo hago, y tú?

martes, 2 de julio de 2013

EL MOMENTO DEL ADIÓS


No hay nada peor que dejar una relación en muerte cerebral y con la respiración asistida. Sobre todo si no crees en los milagros. Al final te ves obligado a desconectar las máquinas y lo peor es el tiempo que has estado, primero teniendo esperanzas absurdas y segundo y sobre todo, padeciendo la espera del momento que bien sabias que iba a llegar.

Y es que el amor se acaba por el uso y se seca de no hacerlo. De cualquier manera, se termina. Y hay que ser valiente para reconocerlo, pero sobre todo hay que saber que no es un fracaso. Estamos rodeados de clichés absurdos que no nos llevan a ninguna parte. Tenemos que vivir de una determinada manera para no sentirnos “raros”. Si no sigues las pautas sociales, si no haces lo “normal”, siempre eres cuestionado.

Vivir, dije hace poco en palabras de Aute, es más que un derecho, es el deber de noclaudicar… Y solo los valientes no lo hacemos, solo los valientes tiramos de los cables, solo los valientes nos plantamos delante de la viday dejamos que nos bese como cantaba Serrat.

Los procesos son largos, cualquier proceso de ruptura, con lo que sea que haya significado en tu vida durante muchos años, es largo, y no necesariamente en el tiempo. Y? No nos debe de importar, no debemos de asustarnos, ese luto, como me decía alguien hace poco tiempo tendremos que pasarlo y lo haremos como venga, como tengamos que hacerlo, y seguiremos adelante, por que queridos ya sabéis que hacía atrás, ni para coger impulso.

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