viernes, 9 de agosto de 2013

ASÍ SON LAS VACACIONES ...

Para mi las vacaciones son eso, como su propio nombre indica, vaca-ciones. No tener que preocuparme del despertador, ni de que no se me ocurra que ropa ponerme mientras me ducho, ni de pensar donde he aparcado el coche, ni de llegar a trabajar a mi hora y todo lo que viene después que como estoy de vacaciones voy a obviar. Las vacaciones son días para coger un par de kilos que ya los perderás en mayo con los otros dos de las Navidades ... Que tampoco hace falta estar a dieta todo el año. Las vacaciones son para no pintarte el ojo e ir en chanclas todo el día, que qué más da, no? A mi una de las cosas que más me gustan en vacaciones, es no peinarme. Y es que en la playa te queda de bien el pelo! Ese mes en el que pagas un pastizal de móvil porque se repente te apetece hablar con todo el mundo. Esos días en los que hasta un martes te apetece una copa. Pues eso, un disfrute para el cuerpo y la mente.

Ahhhh queridos, pero están los que se lo toman muy en serio. Ni un detalle le falta al conjunto playero; bikini, sombrero, gafas de sol (de las buenas,ojo), silla y toalla. La bolsa, que no se me olvide la bolsa de playa, y la funda para el móvil. Jaja, los niños (criaturas), dos o tres. Bañadores "a juego" con el padre los varones (casi siempre Pepes), a juego con ella las hembras (María es lo que peta). Acentos, todos. Pero a esta estampa playera no tengo por menos que ponerle el sevillano.

Y cuando subo yo de la playa a las 21 horas, destrozá de la tarde de silla, twiter y libro que me he pegao y los veo salir de los portales, subiendo todos hacia la calle, por ese paseo tan precioso que tenemos... Y lo bien que huelen, y lo brillantes que van, y esos conjuntos tan bien combinados y esos taacoonees. Y claro, me miro y ya sé porque no celebré ayer el día internacional del orgasmo femenino!!

El momentazo llega cuando cenando en una terraza del pueblo ves pasar a esa pareja majjjnifica; él directivo de cualquier multinacional o empresa pública; pero de las grandes. Ella, nunca sé muy bien que, en serio. Un paso por detrás "la
chica". Casi nunca es agraciada o físicamente o en el vestir; claro, que cosas tengo, además del paso por detrás hay que marcar otras diferencias. Ahora! La llevan a cenar con ellos... Y siempre pienso, tendrán una tropa de niños. Medio paso más atrás, la niña de unos 12 años con su bolsito al hombro... Jaja, siempre lo llevan, en serio. Cuantas maletas traerá esta gente? Me pregunto. Claro que en Volvo ese tan grande cabe un gúevo...

Están también los de mááámaaa, ainsss me duele hasta escribirlo... Y luego ya pasamos a los perroflautas. Y es que esto es así, por eso repito un año tras otro y es que en esta jungla quien se va a dar cuenta de que yo no me peino...

martes, 6 de agosto de 2013

NUESTRA LIBERTAD

Ayer me preguntaba una amiga que sobre que escribía en el blog, le dije que de cualquier cosa; de sentimientos, de realidades, incluso que había un par de entradas algo eróticas. De lo que se me ocurre, de lo que siento en el momento en el que me pongo delante del ordenador. Y esta noche lo que siento es que nos estamos dejando robar.

Cuando tenía 17 años y me iba a las manifestaciones e incluso yo sola a los mítines de Carrillo, una persona me decía que la utopía con la edad desaparecía. Te ibas poco a poco adaptando a la realidad y te ibas aburguesando en una palabra. Y en parte tenía razón. Un inciso, me doy cuenta de lo importante que han sido los hombres en mi vida y lo poco que yo me he dado cuenta... Y para los que habéis leído otra de mis entradas (Recuerdos), si os fijáis hasta ahora tenían razón en lo que me decían. Siempre he estado un poco distraída y creo que he dejado pasar alguna que otra interesante oportunidad, quizá tampoco llamaron mi atención lo suficiente. Mi independencia, siempre ha sido algo prioritario y mi manera de entender las relaciones tampoco ayudó mucho.

Y esto venía a esa sensación que tengo de que nos estamos dejando robar. Pues si, así lo creo. Permitimos que nuestras ilusiones se transformen en recuerdos, permitimos que nuestras sonrisas se conviertan en muecas de resignación, dejamos que nos silencien por no levantar nuestra voz. Y por que? Estoy muy harta de escuchar aquello de las responsabilidades de la edad, anda yaaaa!!! Que la vida con los hijos te cambia por que ya sólo piensas en ellos porque se convierten en tu vida. Que error tan grande queridos, que losa para nuestros hijos. NO, nunca nuestros hijos deben de ser nuestra vida. Y nosotros qué? Cumplimos años y vamos renunciando a cosas; que NO, que debe de ser al revés. Nos vamos dejando robar poco a poco, os dais cuenta?

No podemos, no debemos dejar de vivir esta vida de
manera fantástica, plena. Os dais cuenta con la edad todo lo que sabemos? Os dais cuenta de la capacidad que tenemos de identificar sentimientos y canalizarlos? Os dais cuenta de lo fácil que nos resulta mirar a los ojos de los otros? Os dais cuenta de que si lo hacemos bien podemos lograr nuevamente ese pensamiento utópico? Os dais cuenta que tenemos en nuestras manos nuestra LIBERTAD?

domingo, 4 de agosto de 2013

CUÍDATE, HERMANO!

Siempre están aquí, por más que el mar se lleve sus huellas, ellos vuelven una y otra vez haciendo el camino de ida y vuelta tantas veces como sea necesario a lo largo de la tarde o dependiendo de la gente que haya en la playa o como el levante les permita.

Y un año más vuelvo a encontrarlos, son casi todos los mismos. El del gran tablero repleto de gafas de colores con la pegatina de uva 35 que se cae al rozarla y en el lateral tantos bolsos de mano como puedan caber. Las pulseras y los pañuelos los lleva a parte. Un chaval joven, serio, que nunca dice nada, sólo desacelera el ritmo cuando pasa junto a ti dejando de mirar al frente y girando levemente la cabeza como diciéndote si quieres algo.

Ese marroquí pequeño cargado de cestos de mimbre, a veces colocados en un largo palo de madera que pone sobre su hombro, a veces repartidos entre sus dos cortos antebrazos.

El chico argentino con sus pulseras y collares tan playeros, tan de esta zona. Siempre llamando tu atención, mostrando su mercancía e intentando envolverte con su acento porteño.

Siempre está Mohammed, lleno de perchas, siempre me saluda con amabilidad haciéndome la misma pregunta año tras año; " hasta el día 15 aquí?" No sabría deciros cuantos años tiene, es difícil, el aire y el sol de la playa, esos que a nosotros nos ponen tan morenos y tan guapos, a ellos les caen como losas. Mohammed siempre lleva una sonrisa, incluso al final de la tarde cuando ya llega el momento de hacer el último trayecto, el de vuelta a casa, donde darse cuenta de que las perchas siguen siendo prácticamente las mismas...

Hay más, pero he querido dejar para el final a Omar. Un chaval senegalés que ya hace unos años se llevó un pedacito de mi corazón. Omar no tiene más de 30 años, es alto, siempre va con sus gafas de sol y nunca le falta su gorra. No podéis imaginar todo lo que lleva encima!! Bolsos de imitación que a muchas les hace sentir más importantes cuando se lo cuelgan del brazo, camisetas del Real Madrid ( o eso creo, son blancas y no las miro mucho!) y del FCBarcelona y un enorme bolsón con polos de caballero y sudaderas para niños. En serio, todo a su espalda. Esa espalda joven pero que ya hace varios años que llegó a España en una patera, esa espalda de la que dependen sus hermanos pequeños en Senegal, esa espalda queridos que necesita descansar de vez en cuando y por eso Omar cuando encuentra en su paseo una cara amiga se deja caer sobre la arena y te dice con esa enorme sonrisa "que tal amiga, como estás?" Y te cuenta que está hecho polvo porque está en Ramadán como el año pasado y no puede tomar ni una gota de agua. Que esta deseando de llegar a casa para ducharse y comer. O cuando llega serio y le preguntas que pasa. Y Omar te dice que la guardia civil le ha quitado la mercancía y ahora se ha quedado sin polos y sin dinero. Omar es una de esas personas que van y vienen por la playa día tras día, una y otra vez. Una de esas personas que nos pasa tantas veces inadvertida por lo habitual. Una de esas personas que se gana la vida como puede. Me gusta hablar con él y año tras año le busco, pero es él que me encuentra. "Cuánto valen los polos Omar?", "20, pero para ti sabes que 16". Y mientras me cuenta como va su familia y le pregunta a mi hijo por su colegio. Y año tras año cuando llega el último día, Omar siempre viene a despedirse y cuando le veo alejarse agitando su mano diciéndonos adiós, la sonrisa se regalo yo y siempre pienso "cuídate Hermano".

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