jueves, 12 de diciembre de 2013

EN EL MUSEO (Fantasías Sexuales-5)


Me he despertado temprano, tampoco es ninguna novedad. El día está gris, para quedarse en casa calentita bajo el edredón. Pero hoy a mi me apetece salir, me siento descansada y animosa. Me levanto, me preparo el té de los fines de semana y entro a mirar en Internet donde ir.

Mirando museos, veo El Prado y pienso que hace mucho, mucho, demasiado tiempo que no voy. Siempre hay tanta gente… Me apetece El Prado.

Llego y todavía no han abierto pero ya hay gente esperando, no mucha, unas quince personas. Subo el cuello de mi abrigo y meto mis manos en los bolsillos. Hace frío.

La gente empieza a moverse y por fin entramos. Me desabrocho y guardo mi pañuelo. Que gusto, que bien se está! Pienso.

¿Por dónde empezar? Hace tanto, que estoy perdida. No tengo prisa, nada concreto, me da lo mismo, donde mis pies me lleven. ¿Y qué más da? Estoy aquí por placer, puro placer. Que lujo, que bien…

Después de un par de horas de calidez pictórica, entro en la sala de El Bosco; y ahí está, uno de mis cuadros preferidos; El jardín de la delicias. Sonrío, me acerco como cuando encuentras a un amigo especial después de un montón de tiempo. Paso firme, cuerpo relajado, leve contoneo de caderas.

Ensimismada con el cuadro, con el panel izquierdo, con la tibieza del mensaje, con la insinuación de esa fuente. Oigo tu voz cerca, muy cerca. Detrás justo de mi siento tu presencia. Me voy a girar y tú me dices que no lo haga. No lo hago. Me pides que siga mirando el cuadro. Tu boca está tan cerca de mi oído que tus palabras hacen moverse mi pelo.

-
¿Te gusta el cuadro? me preguntas
-
Si. Te digo con un hilo de voz, moviendo mi cabeza y con el corazón a mil
-
A mi también, me susurras.
-
Me gusta ese caos sin definir. ¿Y a ti? Te pregunto
-
¿A mi? Me gustas tú contemplándolo


Noto como mi respiración se ha acelerado, como mi cuello quiere inclinarse levemente para sentir mejor tu aliento.

-
 Una hora cerca y no te has dado cuenta. ¿O si?
-
¿Llevas una hora siguiéndome? No, no me he dado cuenta
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¿Estás excitada? me preguntas sonriendo
-
Mucho. Te contesto con un suspiro, cerrando los ojos.
-
¿Y ahora, que te apetecería?

Me preguntas que me apetecería y solo puedo sonreír, morderme el labio inferior y decirte que quiero entrar en el cuadro, quiero ser una delicia más como los protagonistas del lienzo, quiero gozar como ellos con la naturalidad con que todos lo están haciendo. Te digo que en este momento moriría por que la sala se quedara vacía, por que me quitaras el abrigo, dejaras caer mi camisa, retiraras mi pelo y me besaras en el cuello. Me apetecería sentir tus manos en mis pechos, tu cuerpo pegado al mío. Que lo que más quiero es empezar a escuchar Orfeo y Euridice y dejarme llevar con los ojos cerrados por la música y tu voz. Sentir como me acaricias los hombros con tus labios y la humedad de tu lengua en mi espalda.


Tus manos, tu boca; dibujan mi cuerpo y ese jardín se convierte, en nuestro jardín.

"El Jardin De Las Delicias (Tríptico completo)."


 

jueves, 5 de diciembre de 2013

SABÍA LO QUE QUERÍA (Fantasías Sexuales-4)


Después de algunos meses, me invitó a su casa. Estaría su madre, no importaba, no era la primera vez que conocía a la madre de una de mis novias. Nunca se me dieron mal, y no es falta de modestia. Soy el novio que toda madre quisiera para su hija.


Pero esta vez no iba a ser igual que el resto. Me cautivó sin conocerla solamente con ver como estaba decorada la casa. Espacios abiertos, tonos cálidos, minimalista decoración, exquisita. No había llegado todavía, una urgencia en el hospital era la causa del retraso. Curioseando vi una foto madre e hija. Joder, pensé! Que guapa!

Entonces se abrió la puerta de la calle y no sé muy bien porque pero sentí como se aceleraba mi corazón, estaba nervioso, yo!! Y es que iba a conocer a esa mujer que me tenía deslumbrado. Hola, dijo al entrar al salón con gesto cansado y algo de indiferencia. Hola mamá, contestó mi novia. Este es Luis. Se acercó a mi sin casi mirarme y me dio dos besos tan cerca, que por un momento sentí el roce de sus labios en los míos. Me gustó, mucho, demasiado. Entró en el despacho y esa tarde ya no la volví a ver.


Desde aquel día, el recuerdo de esa mujer empezó a ocupar muchos minutos de mi tiempo. Una y otra vez sentía su olor y cerraba los ojos dejando que sus labios volvieran a rozar los míos. Me excitaba, si. Deseaba a la madre de mi novia. No me sentía culpable, quizá extrañado, nunca había sentido eso por una mujer mayor que yo. Aquella fue la primera vez, pero ya no sería la última.


El deseo me dio el coraje para llamar aquella tarde a la puerta de su casa. Sabía que mi novia estaba en clase y que su madre libraba aquella semana. Sabía que su marido estaba de viaje. Sabía lo que quería.

Al verme se mostró extrañada, pero nada incómoda.

-
Pasa Luis, qué tal? Me dijo sonriendo.
-
Bien Elena, gracias. Y tú? Contesté educadamente.
-
Siéntate. Quieres un té?
-
Si, gracias.

No me gustaba el te, pero en aquel momento hubiera dicho que si a cualquier cosa que ella me hubiera ofrecido. Su pelo recogido en una pequeña coleta, sus ojos, la intensidad de su mirada… Cada segundo el deseo iba en aumento. Llevaba puesto un jersey de punto largoe iba descalza. Me parecía igual de sexy cuando descruzaba y cruzaba sus piernas de nuevo que si hubiera llevado un vestido corto.

-
Y dime, Luis. Que te trae por aquí?
-
Si, ayer me dejé un libro en la habitación de Laura.

Se levantó del sillón, dejando las gafas sobre el libro que estaba leyendo. Se acercó a mi sonriendo… Fuimos hasta la habitación, al entrar, se agachó para recoger una toalla que mi novia había dejado tirada en el suelo y yo pensé que mi vida terminaba en ese instante... Empezamos a buscar el libro sin éxito. Estaba mirando distraída sobre la mesa del ordenador, al darse la vuelta la cogi por la cintura y la besé con todo mi deseo. Si me iba a soltar un guantazo, al menos me llevaría el beso. No hubo guantazo y mi beso fue húmedamente correspondido. Nuestras respiraciones empezaron a agitarse, en algún momento mi camisa cayó al suelo y caímos sobre la cama. Ella quitó de debajo de su espalda aquel elefante de peluche que yo le había regalado a su hija las navidades pasadas.Deshice la pequeña coleta y su pelo alborotado cubrió parte de su cara. Cada gesto, cada mirada suya, su respiración, su cuerpo ya casi desnudo… Recorrimos nuestros cuerpos una y otra vez, hasta la extenuación. Nuestras bocas volaron de un lugar a otro sin cesar. Cada poro de mi piel era deseo…


Sonó el teléfono. Un mensaje de Laura. No había ido a la última clase, estaba llegando a su casa y desde allí me llamaría…





martes, 3 de diciembre de 2013

ME PIDO ...


Queridos Reyes Magos…

Antes de nada, quiero deciros que tengo un golpe republicano; más que nada por si os enteráis por otro lado, y claro,entendería que os sentara mal.

No vayáis a pensar… estoy nerviosa, se amontonan los deseos y me resulta difícil empezar a pedir. Que momento, el de pedir! Voy a intentar concentrarme.



Lo primero de todo y más importante;pido seguir teniendo el amor de mi hijo. Su sonrisa, sus rabietas que no me falten, su fantástico sentido del humor, su necesidad de darme un beso cuando me ve triste, su entusiasmo por las cosas, su pelo rizado y su mirada noble y limpia.


Luego me gustaría que me trajerais un libro de ayuda de esos… para entender mejor a los hombres. Ya os estoy viendo la cara… Joder, esforzaros un poco que sois magos, lo malo es que también sois hombres. Pero seguro que algo encontrareis por ahí. Algo con pocas páginas, que vaya al grano, pin pan pun. Noooo, de sexo no. Cuando escribo quealgo conciso, breve, pin pan pun y hombres no siempre hay que referirse al sexo. ¿O si?


A mis amigos traedlos muchos ratos de colores, momentos de música en el alma y un sin fin de besos en el aire.


Os pido que la vida me siga llenando de recuerdos, os pido que mi corazón sienta la calma de los años, ser capaz de escuchar la luz y que las palabras me cieguen.


Queridos Magos, resumiendo. Os pido seguir teniendo intacta la capacidad de amar.



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