viernes, 13 de marzo de 2015

SI, AFORTUNADA...

Ya lo he dicho en alguna otra ocasión creo, que me siento afortunada por tener cerca de mi a personas que me quieren de verdad. A las que yo también quiero. Esas que siempre están cuando las necesitas. Da igual que sea para reír, para llorar, tomar un vino, una cerveza, echar unas risas o charlar un rato.

Me pregunto como se sentirán aquellos que no tienen esa fortuna. Aquellos que se sienten solos, que no tienen a nadie quien les de un abrazo sincero, a nadie con el que compartir una inquietud, una duda o una sonrisa cómplice.

Me pregunto como se sentirán aquellas personas que por no quererse a sí mismas, nunca conseguirán que nadie les quiera. Y si eso sucede, les apartan de ellos. No se creen merecedores de ese amor. 

Me pregunto como será la vida de aquellos que son cobardes, incapaces de levantar la barbilla y mirar de frente a la vida, desafiándola y luchando para ser feliz. Aquellos que se conforman, que dudan siempre y se rinden sin luchar.

Soy afortunada, si. Por tener los amigos que tengo y aunque suene inmodesto, por tenerme a mi misma. Y cada día que pasa me siento mas orgullosa de ambas cosas. Porque nunca me siento sola, porque no me canso de luchar por lo que quiero, porque arriesgo a cada paso, porque no sé si he escrito bien todos estos porqués, pero me da igual ... No se me borra la sonrisa de mi cara, ni dejo de abrir mucho los ojos, ni guardo mis manos en los bolsillos. Y sigo sintiéndome libre a cada paso que doy. Soy yo misma siempre y nunca me traiciono.

Si, afortunada... Me lo curro cada día y así seguiré haciéndolo... Siempre.

sábado, 28 de febrero de 2015

POEMA 5

Las encontré en el mar ...
Aquellas palabras que se llevó el viento

Las buscaré en el cielo ...
Tus sonrisas de ternura

Se convertirán en flores ...
Aquellos besos que no dimos

Y con el viento ...
Tus abrazos serán caricias

viernes, 20 de febrero de 2015

PASÓ EL TIEMPO DE ...

Y de repente te das cuenta de que hay cosas que ya no tendrán su momento. Te paras un instante y compruebas que ya no podrás hacerlas, que pasó su tiempo. Y aunque intentes consolarte con eso de ¡Nunca se sabe¡, lo sabes, sabes que ya no serán.

36 años tiene esa mujer que me acaba de decir con una amplia sonrisa en sus labios que le han pedido matrimonio, enseñándome el anillo que luce en su dedo. Con esa ilusión que tanto mealegra, con esas ganas que tantos recuerdos me traen de otros tiempos. Compartes con ella esos momentos en los que recibía flores, mensajes cifrados de un viaje sorpresa, primeros pasos hace ya algún año de lo que ahora es un sueño cumplido.

Rebobino por un momento, pienso en esos sueños míos que nunca se cumplieron y no lo harán ya. El casarme nunca ha sido uno de ellos, pero si el que alguien quisiera haberlo hecho. He tenido un hijo, he plantado un árbol y estoy terminando de escribir un libro. ¿Quién nos engañó diciendo que con esto la vida sería plena? Y me pregunto si la insatisfacción es algo genético o es esa acumulación de sueños sin cumplir.

Paro de escribir y pienso, dejo que mi memoria me regale imágenes, inquietudes pasadas, anhelos ahogados. Y no siento desasosiego, sino paz. Y es que, me queda tanto por hacer… Al fin y al cabo, me pregunto si quizá aquellos sueños no eran los míos. Si es tan necesario cumplirlos. Si el secreto del equilibrio es dejar que la vida te regale sin pedirla. Si en realidad todo es fruto de un querer y no saber.

Aquellos se fueron, pasaron discretamente por mi día a día, pero nunca me he quedado sin ninguno. Sigo teniendo sueños y a lo mejor estos si los son, los míos. O no. ¿Importa realmente?

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