sábado, 13 de febrero de 2016

¿SOMOS COMO NOS LLAMAMOS?

Me llama mucho la atención esto de los nombres... Y es que el nombre yo creo que de alguna manera marca la personalidad de cada uno. Por eso me cuesta un poco conocer bien a una persona cuyo nombre no le pega o no me gusta. Que cosas!! Un hombre puede resultar atractivo hasta que te dice que llama Narciso por ejemplo. Y piensas uff que horror!! Y como le llamaría yo? En otras ocasiones, el atractivo se manifiesta cuando se presenta como Javier por ejemplo. Y es que a mi el nombre de Javier no sé porque será pero me pone mucho. Lo tengo comprobado: "hola, me llamo Javier" y parece como que uyy!! Se me pone ya una sonrisilla que delata mi disposición a continuar hablando.

"Imagínate que te llamaras Paqui", pues no serías tú. Eso me decía él sentados en una terraza a las puertas del Reina Sofía mientras tomábamos una cerveza después de haber visto aquella exposición esa tarde de verano.

Y es que a pesar de que los nombres en verdad son irreales, como me decía un profesor de la egb que insistía en llamarme Rosa y yo le corregía siempre. Somos como nos llamamos. Con acentos o sin ellos, con vocales abiertas o cerradas, con erres o eses, con música o rotundidad. Somos diminutivos y aumentativos, con minúscula o siempre mayúsculas...
Y yo soy muy Ana y muy poco María. Si, así soy yo.

domingo, 31 de enero de 2016

QUIZÁ SEA ESO ...

Hace un par de días un buen amigo me saludaba mientras mirándome me dijo: "No sé si estarás bien o no, pero transmites paz interior". Le contesté riéndome: "Pero si estoy sin pintar y hoy ni me he peinado"!! "Da igual-me dijo. Mirándote a los ojos es lo que transmites".

Yo creo que los ojos son el espejo del alma. Y aunque me quede todavía un poco para estar en paz, pienso que mi alma ha llegado a esa meta. Esa serenidad, con la que creo que nací, está en este momento más presente en mi. Y no me siento serena porque todo me vaya bien y esté feliz. Creo que la cuestión está en que soy feliz conmigo misma. Nada de lo no quiero para mí se lo deseo a los demás.

Ser feliz con uno mismo no es tarea fácil, pero se trabaja. Quedan cosas, todos los días surge algo que se debe de depurar. Inquietudes nuevas y flecos con los que es necesario seguir ese trabajo duro, en ocasiones complicado, pero muy grato cuando te das cuenta un día del resultado.

La serenidad en alguien es un regalo para los demás, para aquellos que te rodean y comparten algo contigo. Algo que se percibe y se transmite, que ayuda a respirar hondo, a sonreír, a caminar con placer, a querer.

Soy capaz de dar amor a los demás porque lo recibo a diario. Porque mis canales están siempre abiertos. No me cierro a nada, no me oculto, no me miento a mí misma. Cuando descubro mentira en los demás no permito que la ira me invada, es la decepción la que llega en todo caso y la utilizo para seguir aprendiendo.

La serenidad llega al estar convencido de que el camino es el adecuado, el correcto, el que deseas seguir pase lo que pase. Me siento serena porque soy yo, porque no engaño y me muestro tal y como soy.

Me decía alguien hace poco, lo malo de ti es que no tienes pegas ... Otra persona con la que tan solo he charlado en un par de ocasiones, sin más pretensiones que eso, una charla. Se me quedó mirando y tras unos segundos me dijo; eres una mujer no para estar cinco meses con ella, sino cinco años... En ambos casos, la sensación no se produjo por un atractivo físico, sino por esa serenidad transmitida.

Creo firmemente que en la vida cada uno de nosotros lleva algo dentro que debe de regalar a los demás. En mi caso, quizá sea eso...


miércoles, 30 de diciembre de 2015

OTRO QUE SE VA ...

Un año muy duro, mucho. Las ausencias hacen hueco y algunas presencias mucho daño. Pero me siento afortunada a pesar de todo y es por eso, creo yo, que cada día que pasa estoy más joven y más guapa ... (Risas)

Me gustaría daros las gracias a muchos de vosotros que de una manera u otra estáis conmigo siempre. Unos secando mis lagrimas, otros escuchando a diario mis desahogos, otros tomando esas cervezas que tan bien me vienen ... Todos sacáis de mí lo mejor y gracias a todos no pierdo la sonrisa ni el buen humor, casi nunca!! : )

Sigo teniendo sueños e ilusiones y no quiero que me falten nunca. Sigo sintiéndome viva y con ganas y fuerza para seguir adelante. Continuó siendo lo más coherente que puedo, lo más honesta que sé y lo más valiente que la vida me deja ser a veces.

Este que se va me ha dejado algunas arrugas de las feas, pero también muchas otras, de las bonitas. He dado amor y lo he recibido multiplicado. Ha sido un año de sentir muchas cosas y muy diferentes, pero me doy por satisfecha aunque no me conformo. Nunca me conformo y eso tiene su lado bueno y no tan bueno.

Permitidme que esas gracias sean con mayúsculas para Joël. Está conmigo en todo y para todo. Ha sido y es para mí además de mi hijo mi compañero de fatigas. Su capacidad para quererme en ocasiones me supera. En este momento de mi vida mi hijo es ese motor que hace que por las mañanas tenga coraje para levantarme. Que hace que en ocasiones respire hondo y mantenga la calma.

Soy una persona fuerte, si. Nada dependiente y con una excelente capacidad de rehacerme y seguir hacia adelante. Pero en este momento, insisto, en este preciso momento no sé si sería capaz de hacerlo sin Joël.

No me siento triste en absoluto, quizá algo cansada y por diferentes motivos. Pero sigo, siempre hacia adelante ... Y no podría desear una compañía mejor que la vuestra y la de mi hijo.

No os olvidéis nunca del camino, de que solo nosotros somos dueños de nuestra vida.

Sed felices, en el año nuevo y siempre.

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