domingo, 11 de diciembre de 2016

GRACIAS, otra palabra bonita

¡¡Se termina el 2016!! Estaba pensando en ponerle en la lista de los horribilis, pero no lo voy hacer. Va a ser un callo hasta el último día, pero si lo analizo bien, habrá merecido la pena vivirlo, como siempre.

Me quedo con lo bueno que ha sido mucho, ya que lo traduzco en personas. Me quedo con los regalos que todas ellas me han hecho sin darse cuenta en ocasiones. Esos son los más bonitos. Y como siempre no me ha faltado cariño, apoyo, amistad, comprensión, alegría y tantas cosas más que quizá merezca pero he tenido la suerte de tenerlas.

Mi hijo que como siempre ocupa ese lugar especial en mi vida. Que tanto me ha ayudado, que tanto ha compartido como un adulto en estos meses difíciles para los dos. Joël sigue siendo el equilibrio, el amor incondicional y verdadero.

Mis amig@s, los de siempre, aquellos a los que nunca me cansaré de darles las gracias.

Mi familia, que ha estado ahí dispuesta siempre a escucharme y secarme alguna lágrima cuando lo he necesitado. Mi madre...

Joder! Ni que hubiera ganado un Oscar!! Jajaja

También quiero darte las gracias a tí, por compartir conmigo esos momentos de tanto amor, porque lo fueron. Y hacer que te quisiera bonito, porque lo hice.

A tí, porque sin apenas conocernos ya nos habíamos contado nuestras vidas y eso me produjo bienestar.

A tí mi querida Amiga, no sé qué hubiera sido de mí sin tí en tantas ocasiones.

A tí por supuesto ... Jajajaja!! Por hacerme reír siempre y lograr que me sienta feliz.

A tí por nuestras cervezas y ese cariño que nos ha regalado el destino.

A tod@s aquell@s que me rodean día a día y siempre han estado pendientes de mi gesto.

Por fin llegó el momento, comienza el año y mi nueva vida. A los Magos les pido que todos y cada uno de vosotros sigáis en mi vida de una manera o de otra. En el recuerdo, que siempre será bueno o compartiendo momentos, instantes, vida.

Solo me queda deciros a todos GRACIAS. Y a cada uno de vosotros os regalo mi bien más preciado. Mi sonrisa.


viernes, 9 de diciembre de 2016

PALABRAS Y BELLEZA

¿Se pueden utilizar palabras bellas cuando el corazón llora? Dicen que ese momento es el que nos hace expresarnos con mayor belleza. Supongo que es así y la razón es obvia ya que al mismo tiempo el alma se rasga y el sentimiento es puro.

Los mejores poemas nacen en esos instantes, las mejores canciones se componen justo ahí, las palabras fluyen al igual que las lágrimas. Sin apenas querer, sin poderlo evitar.

Quiero coger tu mano y callar.
Mirar tus ojos y perderme.
Silencio mientras hablan nuestros cuerpos.
Quiero sonreír sin motivo,
sentir tu deseo y bailar hasta agotarme.

Si lo pensamos bien, todo está escrito, todo está dicho, todo existe ya excepto una cosa. La historia de nuestras vidas, esa que día a día vamos creando, cambiando, paramos y nos lanzamos hacia adelante. Miramos a los otros y en ocasiones a nosotros mismos.

Me paro frente al cristal, miro mi rostro y mi abrigo. Me reconozco en esa mujer para la que el tiempo pasa generosamente. En mi pelo, en mis manos, en mis ojos. Esos que nunca mienten, que aman, que ríen, que sienten.

Quieres coger mi mano y callar.
Mirar mis ojos y perderte.
Hablarme con tu cuerpo y sonreír sabiendo
que mi deseo es bailar hasta agotarme.

domingo, 27 de noviembre de 2016

HOY CONFIENSO

Confieso que hacía muchos domingos que no leía el periódico mientras tomaba mi primer te y me fumaba el primer cigarro del día. Cada vez me resulta más complicado encontrar esa primera lectura en la que mis ojos y mi mente van tan rápido leyendo que es como si deborase las palabras. Hoy he tenido la suerte de toparme con Manuel Vicent como en otras ocasiones, aunque he de reconocer que siempre le busco. Sus columnas las encuentro deliciosas, las leo siempre in crescendo y eso es un placer, al menos para mí.

Vicent habla hoy de la culpa, de la soberbia, del juicio. De no pararse y mirar dentro de uno mismo. De aquel que creyéndose puro lanzó la piedra a aquella mujer adúltera mientras los demás la dejaban en el suelo al escuchar aquello de "quien esté libre de pecado que tire la primera piedra".

Esto lo decimos ya tan a menudo que hemos hecho que pierda el sentido.

¿Y quién no peca en esta vida? ¿Y qué es exactamente eso de pecar? ¿Quienes somos para decidir si nuestro pecado es menor que el de otro?

Confieso que soy una pecadora y lo hago menos de lo que debería, seguro. Y me importa una mierda como valoren los demás el grado de mis pecados. No soy perfecta, ni pretendo serlo. Me contradigo en ocasiones, provoco y pienso mal a veces. Tengo deseos feos e impuros, hago cosas a escondidas y disfruto. Manipulo, utilizo mi poder y respondo con soberbia conociendo el efecto que eso provoca. Me cagoentó cuando las cosas no salen como yo quiero y deseo al marido de la prójima. Así que me guardo la piedra en mi precioso bolso, me trago el sapo de falsa moral, me pongo los tacones y me voy de cañas queridos. Pero yo, confieso. Ea!

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