domingo, 15 de enero de 2017

EN LA MEMORIA DE MI PIEL

Voy en el coche escuchando la radio y comienza a sonar la última canción de Roxana. Mi dedo va hacia el botón para cambiar de emisora y de pronto escucho el título "En la memoria de la piel". Me paro y pienso. Siento mi piel y es cierto, tiene memoria.

Entro en uno de esos momentos tan agradables a veces, de dejarme llevar, y mi piel comienza a recordar como se erizaba cuando él me miraba con aquellos ojos verdes diciendo tantas cosas. Recuerda el placer sentido con aquellos besos que dejaban casi rota mi boca. Recuerda aquellas manos grandes recorriendo todo mi cuerpo. Mi piel me susurra aquello que sintió en aquel primer beso mientras el sol miraba a través de los árboles. Siente de nuevo aquellos instantes de pasión sin freno. Me dice lo que mis ojos contaban cuando me miraba con tanto amor. Me cuenta todo lo bueno y bonito que ha sentido.

En la memoria de mi piel quedarán siempre aquellas noches robadas al miedo, aquellas canciones cantadas al viento, todos los besos robados y caricias furtivas. En su memoria habitarán palabras, gestos, guiños, besos, abrazos, lágrimas, pesares, preguntas, risas, amor. Todo aquello que me han ido regalando durante este tiempo. Todo lo sentido por mi. En mi piel hay restos de sudor, de saliva, de miradas y deseo. Hay huellas de manos apretando, de fluidos y destellos de vida.

Todo quedará ahí, en mi piel, como si el tiempo se hubiera parado y no hubieran pasado estos años. Recuerdos a los que poder acudir cuando mi alma los necesite. Porque será ella y no mi corazón quien lo haga. Momentos que me llenaran de gozo a veces y otras de lagrimas y sonrisas.

Y todo gracias a que mi piel, como la canción de Roxana, tiene memoria.

domingo, 8 de enero de 2017

POEMA 6

Mírame a los ojos y dime que has dejado de quererme.

Acaricia levemente mi mano y confiesa que ya no me deseas.

Siente mis labios en tu mejilla y piensa que no los quieres sentir en tu boca.

Oye mi voz y convencente de que dejarás de escuchar mis susurros.

Miénteme una y mil veces.

Y caminarás haciendo tuyo el sol de la mañana mientras aquella canción siempre te llevará a mi, a nosotros.

Dime que no verás mi sonrisa en de la otras.

Dime que no te despertarás pensado en mi.

Dime que todo ha terminado, que esto es el final, que ya no queda nada.

Miéntete una y mil veces.

sábado, 7 de enero de 2017

UN CIGARRO Y UN CAFÉ

Hace unos minutos estaba en plena lucha casi titánica por poder dar tres pasos seguidos en la calle Fuencarral. Conseguí llegar a Tribunal con aplomo. Ahora estoy sentada en una mesa tomándome un café aunque sea la hora de la caña. Es un sitio que tiene una especie de pre-entrada, por lo que yo veo a la gente pasar y pocos son los que se percatan de ello. Cuando llegué había dos mesas ocupadas. Una por dos mujeres con un montón de bolsas; haciendo un receso en sus compras. En la otra una familia, los padres y tres hijos. ¡Qué horror! He pensado, la mayor unos diez años, el menor un bebé. Y la madre como una sílfide. Hay que ver lo generosa que es la genética con algunas.

Se han ido todos y se ha sentado ahora un muchacho que como yo está fumándose tranquilamente un cigarro mientras trastea con su móvil y toma un café.

¡Qué gusto! ¡Qué tranquilidad! Y que divertido esto de ver y que no te vean. Me inquieta una señora con un abrigo mostaza a la que he visto bajar dos veces y subir ninguna. Pelo corto, morena, bolso cruzado  y algo más mayor que yo. O eso me ha parecido a mi. Estaré atenta y ya iré informando. Lo mismo es una policía secreta. Hay muchos por esta zona y más en estas fechas. Hasta yo podría ser una.

No sé muy bien porqué se llaman así, se les ve de lejos. Es lo que tienen los secretos, al final se hacen evidentes por aquello de querer ocultarlos con tanto afán.

¡Como me gusta la vida! Así, en general. Siendo capaz de vivirla con sus risas y sus dolores de cabeza. Por qué a mí que no me digan que hay personas que siempre están felices. ¡Vaya trola! Claro que cada uno es libre de elegir el color con el que pinta.

Sé que cuando escribo empiezo con algo vanal y voy cogiendo ritmo, enredando hasta que llega la subida y zas. Pero hoy creo que no va a ser así. Termino relajadamente tal y como he empezado. Mirando la gente pasar y menos inquieta ya que no ha vuelto a pasar la señora del abrigo mostaza. Estaría esperando a alguien. Hoy no es día de secretos.

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