miércoles, 1 de agosto de 2018

APROVECHARLO O QUE PASE DE LARGO...

Pues ya ha llegado agosto. Siete meses llevamos del 2018, más de la mitad. ¡Que bien hago las cuentas! Y eso que soy de letras ¿Y qué? ¿Cómo vamos? ¿De vacaciones?

Yo tomándome un café con hielo, como todas las mañanas. Y pensando donde tengo la tobillera de cuero, esa que marca el tempo y huele a mar.

No parece que esté muy inspirada porque iba a ponerme a escribir sobre el calor que hace. El sonido de los martillazos en el local de abajo de mi casa me despista, no me deja concentrarme y miro la pantalla del móvil sin saber muy bien por donde seguir. Se me ocurren varias cosas pero no me convencen y al mismo tiempo estoy por darle a la cruz que hay arriba a la izquierda y borrar esta cutrez. Pero como soy terca, entre otras muchas maravillosas cosas, voy a seguir un poco más a ver si consigo enderezar esto.

Releo y encuentro que el tiempo está siendo el prota. Dicen que el tiempo lo pone todo en su sitio, que las cosas son cuestión de tiempo, que tiempo al tiempo, que el tiempo todo lo cura, que hay que dar tiempo, que solo con el tiempo te das cuenta... Y un sin fin de expresiones más. El tiempo está para disfrutarlo, no para perderlo. Esta es mi favorita. Todas las demás me resultan un pelin grises, me sugieren espera. Mi favorita es presente, es ir hacia adelante, tiene luz y transmite ganas de vivir. ¡De ahí que sea la frase que más me gusta!

¡Ay, el tiempo! Es inexorable. No perdona. Con lo majo que parece y lo poco que luce a veces. Yo me llevo bien con él, siempre tengo un poco para todo o al menos lo intento. Será por eso que me gusta madrugar, porque para dormir ya tendré tiempo cuando me haya muerto. Y pienso en ese tiempo que no pasé con mi padre y ya es tarde. En ese en el que no le devolví la llamada a una amiga y lo que tenía que decirme ya no me lo dirá. En el que me quedé en casa en vez de darme un paseo y disfrutar del sol. Pienso en el tiempo que me queda y en tantas cosas que me gustaría poder hacer y no haré. ¿Sabéis por qué? Muy sencillo, el tiempo es lo único en la vida que no se detiene. Así que aprovechad el vuestro y apartad aquello de “si eso, ya mañana”. Quizá ese mañana nunca llegue y habréis desaprovechado la oportunidad de ...

Consciente soy de que he escrito cosas mejores, pero al final no ha quedado tan mal. Como dice alguien que conozco ¡Vaya tela!

lunes, 9 de julio de 2018

QUE NO, QUE NO QUIERO JEQUES

Últimamente cada vez que publico una entrada en el blog tengo una visita de Emiratos Árabes Unidos. ¡Y a mi me tiemblan las piernas! Ayer me decía un listo ; ) que lo mismo era un jeque que se había prendado de mi. Pero ¿qué dices? ¡Mírale! ¡Y encima lo dice él! Jajaja.

Entonces me puse a imaginar a un señor de esos con vestido largo, pañelo en la cabeza y espeso bigote. Cuidado eso si, pero bigotazo. ¡Bufff! Todo el día con la súper visa de diamantes gastando. Que si joyas, que si pieles, que si chaneles y dolches gabanas... Ah, y algún cochecito de esos que hacen brun-brun. Y empecé a aburrirme porque además eso podría significar que sería de las favoritas del harén. ¡Ay señor! No quiero ni pensarlo, ya que todo tiene un precio. Pero claro, un día ya no sería la nueva y los diamantes de la visa se convertirían en oro, de 24 kilates claro, pero simple oro. Y entonces ¿qué haría yo en el harén? Si si, me libraría del bigote, pero...

Mira, que no. Total para que quiero chaneles sí luego ¡nadie me los va a comprar en Wallapop!
Prefiero una Mahou al champán más caro del mundo mundial, comprarme una blusa por 1€ en Humana, una perilla bien apañada a un bigote lustroso y no dudar que es mi mano la elegida porque es la mía y no porque sea la nueva. Me quedo con tus besos y con mi Hyundai azul. No cambio tu sonrisa por todos los dientes de oro del jeque. Me quedo en casa y el jeque que mire a ver, seguro que encuentra a otras candidatas que matarían por ser las elegidas. Yo siempre he sido más de unas buenas lentejas con arroz ; )

sábado, 7 de julio de 2018

CONFESADA QUEDO

Sin darme cuenta unas veces y consciente otras, me confieso permanentemente. Dios no dudará en el momento de pillarme, lo tendrá tan fácil que incluso le aburra ir detrás de mí y decida acechar a otras presas.

Aprendí hace mucho tiempo a no ocultarme aunque si a ser discreta. A decir lo que pienso, siempre con respeto. A mirar a lo ojos sin miedo, a tararear aquella melodía que me enconge el corazón. Aprendí a frecuentar recuerdos, a sentir sin límites. A no mirar atrás.

Ya son 52 estupendisimos años los que tengo y como leí en algún sitio, si me dicen cuelga tú, cuelgo. Vivo día a día con ilusión, con ganas, de la mano y no aferrada a nada. Dejo que me sorprendan e intento hacer lo mismo de vuelta. No me escondo, no busco, no invado ni controlo. O lo que es lo mismo, valentía, sosiego, respeto y confianza. Respiro hondo cuando lo necesito, lloro cuando toca, sonrío siempre y me equivoco a veces.

Soy buena, maja y mona. ¡Ah! Y nada modesta, si lo valgo lo valgo. Lamentablemente mi sexto sentido se equivoca poco, algún defecto tenía que tener...

Mis ojos no engañan y mis palabras ni enredan ni embaucan. Soy lo que soy, lo que ves, lo sientes al estar cerca de mi. Siempre en primera línea, dando antes de recibir si es preciso, apostando fuerte por vivir. Si me caigo me levanto, si me tiran me levanto de nuevo, si me sueltan me levanto otra vez.

Mis debilidades, que también las tengo, se las confesaré a Dios cuando me pille, ¡tampoco se lo voy a poner tan fácil!. Soy una guerrera con la lágrima fácil y mi arma es el querer. Confesada quedo. ¡Ahora vas y lo cascas! ; )

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