miércoles, 27 de diciembre de 2017

FUN FUN FUN

Voy a descansar un rato, llevo desde las siete y media de la mañana escribiendo y hoy tocaba subir el tono de la novela. ¡Uff! Siempre me han gustado los mañaneros, pero claro cuando escribes es que lo haces todo y además como tú quieres, vamos un lujo.

Mientras veo que tengo que limpiar las ventanas del salón pienso en lo orgullosa que estoy de Interse(x)cciones, mi primer libro. Sonrio al recordar esas reflexiones de amigas felizmente casadas desde hace años que les ha hecho pensar si ellas serían capaces de hacer lo que yo si mañana se separaran. Esa liberación de aquellas que también utilizan el medio y de pronto hablan de ello sin pudor ni vergüenza. Recuerdos que han compartido otras muchas de cuando ellas pasaron por alguna de las páginas. Me hace sonreír el pudor mostrado por algunos hombres después de leer los capítulos de la X. Y como me dijo uno de ellos “tengo que decirte que yo ya no te veo con los mismos ojos”. No le pregunté si lo hacía mejor o peor, prefiero quedarme con la duda.

Este libro además ha traído reencuentros. Personas a las que yo no veía desde hace tiempo e incluso amigos que llevaban años sin verse entre ellos lo hicieron el día 26 del mes pasado en la presentación de la criatura. Este libro me ha regalado confianza en mi misma, ganas de continuar escribiendo y trabajar mucho más mis palabras. He releído después y de manera más calmada las historias, lo que me ha ayudado a poner algún punto y final y saber quien debe de continuar en mi vida y quien ya solo en mi recuerdo.

En nada llega el año nuevo que por mucho que nos empeñemos no será ni mejor ni peor que este, sino diferente. Igual que todos y cada uno de nosotros lo seremos. Porque la vida no se detiene, el tiempo corre y yo me propuse hace unos años no volver a quedarme parada por nada ni por nadie. Cumplidos mis 52 soy consciente de que más de la mitad ya pasó, así que con este dato y aunque haya días en los que me duelan los huesos, seguiré levantándome por la mañana creyendo que ese puede ser el mejor día de mi vida.
¡Sed felices!

jueves, 30 de noviembre de 2017

TE QUIERO

Habéis entrado todos como locos al leer el título de la entrada ¿eh? Jajaja. Seguro que se os han abierto mucho los ojos y habéis pensado que siguiendo en mi línea de valentía sin límite había declarado mi amor a alguien. ¡Hay que ver como sois! Pues lo siento, pero va a ser que hoy no.

Te quiero son dos palabras que da mucho miedo decir. Lo más curioso es que sentimos no haberlo hecho cuando ya es tarde en muchas ocasiones. ¡Se sabe! pensamos. Cierto, hay veces en que es así, pero es necesario decirlo cuando se siente. No hay que tener miedo a que la otra persona lo entienda mal, explícalo si fuera necesario aunque no imprescindible. No hay que tener miedo a creer que eso nos hace más vulnerables ni tampoco a sentir debilidad al exteriorizarlo. Te quiero son dos palabras bonitas. Amor y tú. Y el amor es magia en todas sus maneras y modos. Yo creo en la magia, en el cosmos, en la vida. Digo te quiero cuando lo siento y no me ruborizo por ello porque me sale del corazón. Y sobre todo porque me da la gana. Soy afortunada, mucho, ya que a mi alrededor hay muchas personas a las que poder decírselo y lo que es igual de importante, demostrárselo. Pero las palabras tienen ese no sé qué especial. Como una sonrisa, una mirada o un beso. Decir te quiero es algo universal que los universables decimos muy poco. Enarbolo la bandera del querer. ¿Me acompañas? Prueba a decirlo, Te Quiero.

martes, 21 de noviembre de 2017

EL DÍA SE ACERCA

Uff, no sé por dónde empezar. Solo quedan ya cuatro días para el domingo 26. Pienso en ello y siento emoción, alegría, miedo... Son un montón de sensaciones que se agolpan y se atropellan. Y pienso en el reencuentro de amigos que se va a producir después de muchos años. Y en la cantidad de emociones por metro cuadrado del momento. Y en qué no se me puede olvidar comprar la cajita de kleenex. Y todo me parece mentira y entonces empiezo a pensar muy deprisa y escribo muchas veces y. Y sé que no está bien pero no puedo evitarlo. Total, ¡esto lo leen cuatro colegas! Esos que van a estar conmigo dentro de cuatro días. Porque aunque no vayáis algunos, estaréis igualmente allí a mi lado.

Uno de mis mantras ha sido siempre “Ana, nunca dejes de soñar”. Y mi parte de Alícia lo ha conseguido. Y me siento feliz y agradecida y ya estoy escribiendo otra vez muchas veces y. Y tengo que pensar en que zapatos me pongo, menos mal que ya tengo decidido el collar.

Os quiero, a todos sin excepción. A todos y cada uno de los que habéis hecho realidad esto. A los que llevan tiempo en mi vida y a los recién llegados. Porque si vivir es la consigna, querer es el camino.

Los kleenex a lo peor se me olvidan. Pero hay algo que no me dejaré en casa. Un abrazo y un beso con sonrisa para todos y cada uno de vosotros. Gracias.

LO MÁS LEÍDO